Estreñimiento. ¿Qué es? ¿Cómo actuar?

Hola!

Hoy hablamos sobre un problema muy común en niños, bebés y lactantes. El estreñimiento.

¿Qué se considera estreñimiento?

Existe una especie de consenso pediátrico al respecto que establece que las deposiciones normales son:

  • Lactantes alimentados con leche materna: hasta 2 veces al día
  • Lactantes con alimentación complementaria o leches de fórmula: al menos 3 veces en semana
  • Niños: al menos 2 veces en semana

Según la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas se considerará que el bebé sufre estreñimiento si hace cacas duras o si está más de tres días sin hacer deposiciones. Fuente SEUP

¿Todo el estreñimiento es igual?

Pues no, hay que distinguir entre estreñimiento funcional, cuando no hay ninguna enfermedad o anomalía en el cuerpo del bebé que lo provoque (En el 95% de los casos) y el estreñimiento provocado por alguna dolencia (En muy raras ocasiones). Así mismo hay que distinguir entre estreñimiento ocasional, o crónico.

Lógicamente nos centraremos en el estreñimiento funcional ocasional que es el que, en aproximadamente un 90% de los casos, sufren los niños.

Como verás no hay una definición clara sobre a que podemos considerar estreñimiento, por eso, nuevamente debemos recurrir al sentido común. Si tu hija o hijo ha dejado de hacer caca con la frecuencia habitual coméntaselo a tu pediatra. El estreñimiento ocasional es un problema realmente leve, y que debe preocuparte poco, sin embargo, debe ser tratado para evitar que acabe derivando en estreñimiento crónico que si que lleva más problemas asociados

¿Qué factores influyen en el estreñimiento?

Factores constitucionales y hereditarios: relacionados con el funcionamiento del organismo y el cómo se ha desarrollado nuestro sistema digestivo. Aquí poco o nada podemos influir.

Psicológicos y educacionales: el estrés, los hábitos de vida perniciosos o sedentarios como no comer a la misma hora o no realizar actividades físicas, influyen negativamente en el transito intestinal.

Aguantar la ganas por dolor o por no enfadar o decepcionar a los padres: Es una de las causas comunes, el niño tiene miedo de defecar porque siente dolor o porque sus padres lo han reñido anteriormente por no aguantarse etc. Es importante comprender que no se debe forzar al niño a aguantarse para hacer sus deposiciones hasta que no tiene edad de controlarse plenamente (a patir de los 3 años) y en ese caso, tampoco es recomendable hacerlo, nunca debe ser una norma.

Dieta: Las dietas bajas en fibra, con poca ingesta de agua favorecen considerablemente el estreñimiento. La fruta y las legumbres son un pilar fundamental que no puede faltar en la dieta del niño. Más adelante hablaremos sobre la alimentación recomendada.

¿Sufren más estreñimiento los lactantes que toman fórmula que los que solo consumen leche materna?

Pese a que es una creencia extendida, no he encontrado ningún estudio relevante que apoye esta tesis.

¿Cómo puedo prevenirlo?

Las principales formas de prevenir el estreñimiento son la alimentación y la hidratación. Es muy común, por ejemplo, cuando se produce el cambio en la alimentación, aproximadamente a los 6 meses, que se incorporan papillas, frutas, etc. el no hidratar correctamente al niño, ya que no tenemos costumbre de darle agua. Es cierto que las necesidades de hidratación del niño incluso después de destetarlo están prácticamente cubiertas con la leche, sin embargo, si notas que tu nene se estriñe justo con la introducción de la nueva alimentación prueba a ofrecerle agua de vez en cuando.

Una vez los niños empiezan a llevar una dieta completa, si que es fundamental que consuman una cantidad suficiente de fibra (de 4 a 6 años 9-11 gramos/día; 7-10 años 12,15 gramos/día; 11-14 años 16-19 gramos/día fuente: bibliografía 1) y que se hidraten correctamente. ¿Dónde encontramos esa fibra? Pues en alimentos como legumbres, cereales, fruta, etc. Tienes una tabla completa en la bibliografía1. No debes olvidarte de la importancia de llevar una alimentación equilibrada que incluya TODOS los grupos de alimentos. No te dejes imbuir por el espíritu de la Chupipandi Anti-, te dirán que tu hijo no coma gluten, no coma lactosa, no coma azúcares y así hasta el infinito. Si tu hijo no sufre intolerancias NO SE LAS CREES!

No hay ningún estudio fundado y serio que corrobore el beneficio de eliminar de la dieta alimentos que contengan gluten, lactosa, fructosa, o lo que demonios esté de moda, si no existe intolerancia. Lo que si hay son estudios (como este, también deberías mirar este gran artículo) que ligan el aumento de la incidencia de enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, etc. con las famosas dietas sin.

Además hay una gran corriente científica que defiende que la incidencia mayor de la intolerancia al gluten tiene que ver con el retraso en su incorporación a la dieta de los bebés. Y es que, si eliminamos un alimento de nuestra dieta por completo, es normal que el organismo pierda capacidad para asimilarlo.

Entonces ¿Por qué demonios hay tanta gente que lo hace? Pues viene a ser como una intoxicación colectiva, esperemos que transitoria, que nace de cuatro iluminados y que empezó a conocerse masivamente gracias al apoyo de celebrities como la impronunciable Gwyneth Paltrow (famosa por sus disparatadas teorías sobre la salud. Si oís algún consejo que provenga de ella inmediatamente podéis considerarlo como nocivo para la salud). Ya he dicho muchas veces que es muy fácil aconsejar cuando es otro el que sufre las consecuencias. Lo que ya no entiendo muy bien es a los padres que traspasan estas modas, cuando menos sin contraste científico (por no decir directamente insanas), a sus hijos. Lo dicho, salvo que el pediatra diga lo contrario NO ELIMINES NINGÚN ALIMENTO DE LA DIETA DE TU HIJA O HIJO.

Una vez pasados los dos años y medio (nunca antes) es recomendable educar al niño, sentarlo en la taza durante 5-10 minutos dos o tres veces al día, mejor después de cada comida importante. Esto ayudará a crear un hábito y reducirá el riesgo de que en niño se haga caca encima (encopresis) ya que se le acostumbra a hacerla siempre a la misma hora.

¿Cómo puedo tratarlo en fase temprana (entre 1 y 4 días)?

Un primer inicio del tratamiento adecuado sería utilizando suplementos (siempre bajo supervisión del pediatra) como Blevit L® elaborado a partir de extractos de ciruela, kiwi y tamarindo que favorecen el transito intestinal (tiene mucho azúcar pero es algo puntual, no forma parte de la dieta), o probióticos como el Reuteri® gotas. Si tu bebé es lactante de leche de fórmula consulta con tu pediatra el administrarle una formulación digest o AE durante un mes. Si, por el contrario, tu bebé es lactante que se alimenta de leche materna, vigila tu dieta, evita bebidas estimulantes (no deberías tomarlas en ningún caso), y aumenta el consumo de alimentos ricos en fibra.

Si das el pecho a tu hijo aumenta la frecuencia de las tomas (siempre que puedas), cuanto más hidratado esté, mejor.

Lo mismo si le das leche de fórmula, incluye tomas intermedias, que serán de mucho menos cantidad y servirán para hidratar al bebé.

Además de esto, podemos realizar un pequeño masaje durante unos 10-15 minutos. En el siguiente vídeo veréis la manera correcta de hacerlo. Es fundamental que el  bebé esté tranquilo. Si llora o está inquieto contraerá la musculatura abdominal y será imposible hacer el masaje.

Si todo lo anterior falla ¿Qué hago?

Si tu hija o hijo lleva más de 3 días sin hacer deposiciones, deberás acudir tranquilamente al pediatra y contarle las medidas de prevención que has seguido. Seguramente te recomendará que esperes un día más y si no hay deposición, utilices un enema o un supositorio de glicerina. Mi recomendación es que utilices un enema natural tipo Melilax®, que siempre será menos agresivo con la mucosa intestinal que la glicerina. Ten en cuenta que esta medida solo la puedes aplicar bajo supervisión del pediatra ya que es fácil que el organismo de la niña o niño se acostumbre a este estímulo y no haga caca si no lo recibe.

¿Qué es lo que nunca debo hacer?

La lista de cosas que se hacen y, o bien no funcionan, o bien son contraproducentes, podría llenar 50 post como este, así que nos vamos a centrar en los remedios más extendidos.

Estimular el ano del bebé con un termometro, o cualquier otro instrumento: esto además de ser incomodo para el bebé supone un riesgo de lesión o infección. Nunca lo hagas.

Aplicar cualquier grasa en el recto del bebé: ni de oliva ni de girasol ni de ricino ni ningún aceite, pasa lo mismo que en el punto anterior, podemos hacer más mal que bien. Salvo indicación del pediatra, nunca lo hagas.

Administrar un laxante (oral) ya sea natural o farmacológico, salvo que el pediatra lo diga. La mayoría de los casos de estreñimiento infantil se resuelven siguiendo las pautas anteriores y son muy pocos los casos de estreñimiento infantil que se resuelven con un laxante. No lo hagas.

Incluir agua en la alimentación de un lactante: Rotundamente no, conseguirás que el niño se sacie, coma menos leche, reciba menos nutrientes y por ende, esté peor alimentado. Si no te lo recomienda el pediatra (que será muy raro que lo haga), no lo hagas.

Dar aceite crudo al bebé: da igual que sea de oliva virgen extra, él pasará un mal rato, tu también, y como ya he dicho, normalmente no hace falta llegar a esto. Tu pediatra tiene la última palabra. No lo hagas.

Dar indefinidamente una leche AE o Digest: no es recomendable administrar este tipo de fórmulas durante más de un mes, además se deben retirar poco a poco de la alimentación. Si no es bajo supervisión pediátrica, no lo hagas.

Quitar alimentos de la dieta: no elimines alimentos de la dieta del peque pensando que le estriñen, nuevamente corremos el riesgo de provocar problemas mucho mayores que un simple estreñimiento ocasional. En este caso especialmente, si no te lo ha dicho el pediatra, NUNCA LO HAGAS.

Atiborrar al niño de zumos de fruta: Ciruela, manzana, uva blanca, pasas y un larguísimo etcétera. Favorece mucho más al tránsito un buen plato de lentejas que cualquier zumo de frutas, además conviene que recuerdes el gran efecto saciante que tienen estos zumos, no se los des antes de comer. Si tu pediatra no te lo recomienda, no lo hagas. (Esto no quiere decir que un buen zumo natural no sea maravilloso para la salud de tu peque).

Regañar a tu hijo cuando te dice que tiene ganas de ir al baño en algún momento incómodo, como en el coche, en un aeropuerto, etc. Si le regañas le causaras la impresión de que es malo o está mal tener ganas de hacer caca, con lo que es posible que acabe aguantándose, algo que puede derivar en estreñimiento. Nunca lo hagas.

Para terminar…

Como hemos visto, es más que probable que si tu hija o hijo está estreñido, se trate de un estreñimiento ocasional, que no tendrá más repercusión en su salud que unas ligeras molestias, así que no te alarmes, toma las medidas que hemos repasado anteriormente y acude a tu pediatra cuando sea necesario y si buscas información, acude a profesionales de la salud o busca fuentes contrastables.

laboticariadeferia

Bibliografía

1.) Estreñimiento y encopresis Francisco Sánchez Ruiz1, Juan José Gilbert1, Pedro Bedate Calderón2, Beatriz Espín Jaime3  1Hospital Universitario Reina Sofía, Córdoba. 2Hospital Universitario Río Hortega, Valladolid. 3Hospital Infantil Universitario Virgen del Rocío, Sevilla.

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