¿Por qué es importante tomar ácido fólico antes y durante el embarazo?

Y es que todas y todos habréis oído que si la mujer no toma esta vitamina durante el embarazo vuestro hijo podría nacer con malformaciones. ¿Qué hay de cierto en esto? ¿Qué malformaciones puede tener? ¿Cómo tengo que tomar el ácido fólico? ¿Cuánto tiempo?

Antes de aclarar todas estas cuestiones vamos a empezar hablando del tubo neural:

El tubo neural es el precursor del sistema nervioso central del bebé. En otras palabras y de manera muy resumida, se puede decir que dentro de este tubo se forman el cerebro y la médula espinal del feto durante el primer trimestre del embarazo.

Durante todo este proceso de crecimiento y desarrollo del sistema nervioso central, en raras ocasiones se producen fallos. Estos fallos son los que dan lugar a los terribles defectos del tubo neural (DTN), de los que el más conocido es la espina bífida. Las DTN son básicamente alteraciones en el cierre de dicho tubo que se pueden producir en la parte alta (Cabeza) o en la baja (Columna). Las alteraciones de la parte alta son incompatibles con la vida ya que suponen malformaciones en el cerebro y las meninges. Las de la parte baja son las que derivan en la archiconocida espina bífida. Esta malformación puede presentar distintos tipos de incapacidad (incluso llegar a ser mortal), pero, en cualquier caso, supone una merma considerable de la calidad de vida de nuestro hijo o hija y, por ende, de la nuestra propia.

La espina bífida afecta en España 3,49 de cada 10.000 nacidos vivos (fuente). Hay que tener en cuenta que muchas mujeres y parejas deciden realizar un aborto terapéutico al recibir el diagnóstico de su ginecólogo, por lo que la incidencia de este conjunto de alteraciones es sensiblemente mayor si incluimos estos casos de no natos.

¿Podemos hacer algo para reducir este riesgo?

Pues sí, la buena noticia es que podemos hacer algo para prevenirlo, y es que son varios los estudios como este o este otro, que demuestran que una suplementación de 0,4mg de ácido fólico al día (en mujeres sin antecedentes familiares de DTN) reduce significativamente (hasta en un 72%) el riesgo de que nuestro bebé presente DTN. Conviene aclarar en este punto que las DTN tienen también un fuerte componente hereditario.

Genial, pero… ¿Cómo ingiero esa cantidad de ácido fólico al día? ¿Es suficiente con la dieta?

Pues no. La dieta, aunque sí que es una importante ayuda, desgraciadamente no es suficiente. Esto se debe, entre otras cosas, a que la estructura molecular de la vitamina B9 (ácido fólico) debe permanecer intacta al ingerirla, algo que no ocurre, por ejemplo, cuando cocinamos la comida, las guardamos en el frigorífico, etc. Esto junto a la recomendación de intentar evitar comer alimentos crudos durante el embarazo debido a los riesgos de padecer una intoxicación alimentaria o contraer algún parásito como el toxoplasma, hace que la mejor opción para conseguir nuestra dosis diaria recomendada de ácido fólico sean los fármacos con este principio activo.

¿Desde cuándo y hasta cuándo tengo que tomar suplementos?

Las recomendaciones en este punto son claras, para conseguir reducir el riesgo de DTN hay que empezar a tomar 0,4mg de ácido fólico desde un mes antes y por lo menos durante el primer trimestre del embarazo (que es cuando se desarrolla el tubo neural). Posteriormente, ya sin riesgo de DTN, podríamos alargar la ingesta hasta varios meses después del parto, pudiendo tomar un multivitamínico como Natalben Supra durante los dos trimestres restantes y Natalben Lactancia durante el periodo de lactancia. ¿Por qué? Porque el consumo de ácido fólico también está relacionado, entre otras cosas, con una menor incidencia de anemia.

Hay que dejar claro que estas recomendaciones sólo son validas para mujeres que no toman antidepresivos a base de litio o anticonvulsionantes y que no tienen antecedentes de DTN en su familia.

Para terminar os dejo una tabla de alimentos con alto contenido en folatos

Como veis resulta complicado llegar a los niveles mínimos recomendados (400μg/día) únicamente con la alimentación, ya que ni la soja ni el hígado ni las legumbres crudas deben estar demasiado buenos, además necesitaríamos casi 300 gr de legumbres al día o 350 gr de espinacas siempre crudas, con el ya comentado riesgo de infectarnos con algún microorganismo puesto que el consumo prolongado de verduras y alimentos crudos multiplica las posibilidades de contagio. Por último conviene aclarar que el ácido fólico o folatos presente de forma natural en los alimentos (poliglutamatos) presenta una biodisponibilidad menor a la del ácido fólico sintético presente en los fármacos (monoglutamato). Dicho de otro modo, el organismo absorbe mejor el ácido fólico de los medicamentos que de los alimentos ya que se encuentra en una fase más avanzada de descomposición lo que facilita su digestión e incorporación al torrente sanguíneo.

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