Bronquiolitis ¿Qué es? ¿Cómo se trata? ¿Cómo prevenirla?

Hola!

Hoy vamos a hablar de una de las dolencias más comunes y persistentes que pueden sufrir nuestros bebés desde el nacimiento. La bronquiolitis.

¿Qué es?

La bronquiolitis es una infección de las vías respiratorias inferiores (laringe, tráquea, bronquios y pulmones) pero que afecta, como su propio nombre nos sugiere, sobre todo a los bronquiolos.

Los bronquiolos son pequeñas ramificaciones de los bronquios. Para entenderlo fácilmente, se puede decir que los bronquios son el tronco del árbol y los bronquiolos sus ramas, haciéndose cada vez más finas según crecen en longitud.

El principal problema de la bronquiolitis es que, debido a la propia reacción del sistema inmune, al proceso inflamatorio y a las secreciones y mocos que se generan, esos pequeños conductos se obstruyen impidiendo el paso del oxígeno a los alveolos, provocado las consabidas sibilancias (pitos) y la dificultad respiratoria. Para comprenderlo mejor podemos decir que la bronquiolitis es tanto un problema infeccioso como físico, ya que son tan causantes de la obstrucción la infección y la respuesta inmune, como la estrechez de los bronquiolos a edades tempranas. Debido a esto, tanto la frecuencia, como la gravedad de los episodios van en claro descenso hasta llegar a desaparecer, en la mayoría de los casos, con el crecimiento del bebé. Al crecer el bebé crecen también sus pulmones, bronquios y bronquiolos, siendo más difícil que estos últimos se obstruyan. Es por esto también, que la bronquiolitis afecta más a niños con un peso inferior a los 2,5kg al nacer ya que sus bronquiolos son aún más pequeños.

¿Qué causa la bronquiolitis?

Su origen es eminentemente vírico, siendo el virus respiratorio sincitial (VRS) el principal causante. Este virus infecta aproximadamente al 75% de los niños menores de 2 años y es el causante de entre el 70% y el 80% de los casos de bronquiolitis (Fuente bibliografía 1). tiene su pico de incidencia entre noviembre y febrero, meses en los que debemos estar preparados, sobre todo si nuestro peque ya ha padecido bronquiolitis con anterioridad o tiene menos de dos años.

¿Qué es el VRS?

El VRS es EL virus respiratorio. Este cabroncete es altamente contagioso, resistente, persistente y recidivante (repetitivo). Se transmite a través de las secreciones nasales, saliva o incluso entrando en contacto con alguna superficie infectada, pudiendo sobrevivir varias horas en materiales porosos como la madera, o la tela. Entra en el organismo sano a través de nariz, boca u ojos, siendo las manos, los chupetes, los peluches o la ropa especialmente aptos para el contagio.

En España se estima que la cifra de visitas pediátricas de urgencias por contagio de VRS asciende a entre 15.000 y 20.000 y las de hospitalizaciones entre 7.000 y 14.000 (Fuente bibliografía 2). Como ya he dicho, su incidencia es altísima, afecta por lo menos una vez al 75% de la población antes de los 2 años.

Además de esto, el peque que esté infectado puede estar transmitiendo el virus con sus secreciones hasta 4 semanas después de superada la enfermedad. Por último y, por si fuera poco, la inmunidad que genera el organismo ante este patógeno es únicamente local y muy corta, con lo que se puede dar una reinfección al poco tiempo de haber superado la enfermedad.

Como veis no se trata de una broma, es un problema de salud pública serio y global.

¿Se puede prevenir? ¿Qué medidas de profilaxis debo seguir?

Ante este demonio microscópico poco podemos hacer, sin embargo, si que es cierto que si seguimos una profilaxis correcta podemos reducir algo el riesgo de contagio. Ni que decir tiene que estas medidas son especialmente importantes si tenemos un hijo con antecedentes de bronquiolitis. Además, debes tener en cuenta que una infección con VRS en un adulto sano puede cursar sin síntomas o con los síntomas de un resfriado ligero.

  1. Lávate bien las manos varias veces al día. Si tú tienes síntomas catarrales, lávatelas cada vez que vayas a tocar al bebé.
  2. Si tienes síntomas catarrales ni beses ni abraces a tu peque (☹).
  3. Lava los chupetes con cada uso y nunca los chupes o dejes que otros niños los toquen.
  4. Cambia o lava los peluches con frecuencia.
  5. Cambia las sábanas de la cuna con frecuencia.
  6. Guardería: este punto es polémico, solo te recomendaría dejar de llevar a tu peque a la guardería en casos extremos, cuando haya habido hospitalización o el pediatra así te lo recomiende.
  7. No acudas a parques públicos en horas de mucha afluencia de niños.
  8. Si tienes varios hijos en edad de contagio y uno presenta síntomas, extrema las medidas entre todos durante al menos 3 semanas. No intercambies ni biberones, ni chupetes, ni juguetes, ni ropa entre ellos sin haberlos lavado previamente.
  9. Si tu bebé ha sufrido varias veces bronquiolitis no viajes fuera de España con él. Lo peor que te puede pasar es un episodio de dificultad respiratoria fuera de tu país.

Como ves algunas son recomendaciones francamente complicadas de cumplir, pero ahí las dejo.

¿Cuál es su tratamiento?

Por supuesto el tratamiento lo decidirá el pediatra, atendiendo a las particularidades de cada caso sin embargo lo habitual es:

Cortisona oral: se suele usar solo como tratamiento de choque, muy poca cantidad durante un breve periodo de tiempo de entre 2 y 5 días. Con este tratamiento el pediatra busca reducir la inflamación de los bronquiolos recuperando su diámetro y solucionando así la obstrucción. Es cierto que se debe procurar no administrar cortisona a bebés tan pequeños, sin embargo, es mucho más perjudicial para un bebé tener los bronquiolos obstruidos, además si no se trata, la bronquiolitis puede complicarse llegando a hacer necesaria incluso la ventilación mecánica en un hospital. Así que desterremos ya las leyendas urbanas y las modas irresponsables, los medicamentos salvan vidas. Si tu pediatra le receta cortisona a tu peque, adminístrasela.

Broncodilatadores inhalados (Ventolin): El salbutamol se usa como tratamiento durante la crisis de bronquiolitis y como rescate si aparece algún episodio de tos al superar esa fase crítica. Funciona relajando la musculatura lisa bronquial y aumentando así rápidamente el diámetro de los bronquiolos. Básicamente, es como si estuviéramos estrujando con fuerza una pelota de tenis y dejáramos de hacer fuerza, la pelota se hincharía de inmediato.

Corticoides inhalados: se usa tanto durante la fase aguda como para prevenir la aparición. Su efecto antinflamatorio es menos rápido, pero más duradero. Además, poseen la gran ventaja de no provocar la mayoría de los efectos adversos que generan los glucocorticoides orales por lo que su uso se puede prolongar durante semanas o incluso meses (siempre con supervisión pediátrica).

Montelukast (Singulair): en este caso (bronquiolitis) se usa también como preventivo. Se busca evitar la recaída y reducir los días con sintomatología, es decir, que la enfermedad no reaparezca y que, si lo hace, dure menos tiempo.

Se trata solo de aliviar los síntomas y prevenir complicaciones respiratorias. Desgraciadamente y pese a que, como ya hemos visto, es uno de los virus que más problemas respiratorios y hospitalizaciones causa en el mundo, no existe ningún antiviral ni vacuna para combatir el VRS.

¿Cómo trato la enfermedad en casa aparte de con medicación?

  1. Mantén siempre al niño o niña algo incorporado, incluso en la cuna. Pon una toalla debajo de la parte alta del colchón. Así toserá menos.
  2. No fumes.
  3. Libera sus vías altas. Realiza lavados nasales con suero fisiológico o Rhinomer Baby por lo menos una vez al día.
  4. Controla su temperatura.
  5. Si el bebé tiene dificultad para comer dale menos comida, pero más tomas.

¿Cuándo debo llevar a mí bebé al pediatra?

Sin antecedentes de bronquiolitis:

Si tu peque tiene algo de dificultad para respirar, sobre todo si sucede después de haber superado un catarro o resfriado, si presenta episodios de tos característica (es una tos seca, como de perro) o sibilancias (pitos al respirar) debes acudir a tu pediatra.

Con antecedentes de bronquiolitis:

Ante cualquier episodio catarral o de tos característica.

Además, si tu hija o hijo ha pasado más de tres bronquiolitis durante el mismo año te recomiendo que busques a un pediatra especializado en neumología para valorar la idoneidad de seguir un tratamiento preventivo.

¿Cuándo debo llevar a mi bebé a urgencias?

Si aparece dificultad respiratoria severa (respira con mucha frecuencia, se le marcan las costillas, se le hunde el pecho al respirar o deja de respirar durante varios segundos), si se pone blanco o morado, si deja de comer o tiene mucha dificultad para hacerlo o si está muy decaído. (fuente SEUP).

En resumen:

La bronquiolitis es una enfermedad de origen vírico causada por el virus respiratorio sincitial (VRS) en la gran mayoría de los casos.

No existe cura ni vacuna contra este virus ni para la bronquiolitis, todos los tratamientos que se usan sirven para mejorar los síntomas e impedir complicaciones, pero no actúan contra la enfermedad.

El principal riesgo de la bronquiolitis es la dificultad respiratoria que puede hacer necesario incluso el ingreso hospitalario y la respiración asistida mecánicamente.

La bronquiolitis es muy común en niños menores de dos años y también es frecuente padecerla más de una vez.

La mortalidad de la enfermedad en España es muy baja debido a la facilidad de acceso a la ventilación mecánica en un hospital.

Bibliografía

1)Bronquiolitis aguda viral M.ª Luz García García(1), Javier Korta Murua(2), Alicia Callejón Callejón(3) (1)Servicio de Pediatría. Hospital Universitario Severo Ochoa. Departamento de Pediatría. Universidad Alfonso X El Sabio. Madrid (2)Servicio de Pediatría. Hospital Universitario Donostia. Departamento Pediatría. Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Guipúzcoa (3)Servicio de Pediatría. Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria. Santa Cruz de Tenerife

2)Virus Respiratorio Sincicial (VRS) – AEP.

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