¿Por qué debemos tener cuidado con estos alimentos durante el embarazo?

Hola! 

En estas fechas de terrazitas, pescaito, ensaladillas, mahonesas, etc. no está de más recordar los poquísimos alimentos que debemos evitar y las recomendaciones alimentarias e higienico-sanitarias que debemos guardar durante el embarazo para evitar problemas innecesarios.

Lácteos sin pasteurizar: Brucelosis, salmonelosis, difteria, carbunco y un larguísimo etcétera, además de la peligrosa listeriosis (que si bien es realmente rara en España su infección puede llegar a ser mortal para la madre y para el feto y sucede, la última vez en mayo de este mismo año 2018) son una pequeña muestra de las infecciones que se pueden contraer por la arriesgada práctica de comer lácteos sin pasteurizar. El riesgo se multiplica por mil si esos lácteos además de sin pasteurizar no han pasado un control sanitario estricto. Durante el embarazo mejor deja los quesos hechos con leche cruda, no hay motivo para comerlos. Yo desde luego no sé distinguir el sabor de uno hecho con leche pasteurizada y otro hecho con leche cruda.

La pasteurización es uno de los avances tecnológicos más importantes y que más vidas ha salvado en la historia de la humanidad, parece pues, absurdo desaprovecharla voluntariamente cuando más falta nos hace (durante el embarazo) y más teniendo en cuenta que la pasteurización NO ALTERA en absoluto las propiedades nutritivas de la leche, por muchos disparates que puedas oír por ahí.

Verduras y hortalizas de tierra, embutidos (sobre todo los poco curados) y carnes poco cocinadas o crudas: Toxoplasmosis, salmonelosis, triquinelosis, listeriosis, aquí la lista también es larga, pero nos quedaremos con la infección más conocida. La toxoplasmosis es una enfermedad producida por un parásito (protozoo Toxoplasma gondii). La principal causa de contagio de toxoplasma (aparte del contacto directo con gatos) es la ingesta de hortalizas y verduras mal higienizadas, sí es más peligrosa en este caso una lechuga que la carne cruda o el jamón. El gato es el huésped inicial de este parásito y es el que trasmite la infección a la cadena alimentaria a través de sus heces. El contagio de toxoplasma solo es peligroso para el feto si se produce desde tres meses antes y hasta el tercer trimestre del embarazo (especialmente en el primer trimestre).

Huevos: Extrema la precaución. Lava la cascara antes de romperlo y nunca casques el huevo en un recipiente donde vayas a cocinar. Si la cascara esta rota (aunque sea una pequeña fisura) desecha ese huevo. No utilices huevos de corral que no hayan pasado un control sanitario exhaustivo (es bien sencillo cómpralos en un supermercado, ya está) y no consumas elaboraciones con huevo crudo que no sepas como se han conservado (sobre todo mahonesa en verano). En este caso luchamos contra la salmonelosis que puede ocasionar problemas graves durante la gestación llegando a provocar el parto prematuramente.

Pescado crudo: En este caso el parásito a evitar es el archiconocido anisakis. En teoría la ley obliga a cualquier restaurante a congelar el pescado siguiendo estrictos parámetros de tiempo y temperatura antes de servirlo crudo, aunque harías bien en preguntarlo. España es el segundo país del mundo con mayor cantidad de infectados por anisakis, así que deberías tenerlo muy en cuenta y evitar los boquerones en vinagre, que es la principal fuente de contagio. Pese a que es más fácil contagiarse de anisakis de lo que se piensa, también es cierto que la infección es bastante más benigna de lo que se oye por ahí, llegando a ser grave en raras ocasiones de hipersensibilidad al parásito (alergias). En cuanto al embarazo, el anisakis no afecta al feto, aunque pueden aparecer complicaciones graves si la madre es sensible a la infección.

Atún rojo, mero, tiburón, pez espada: Su alto contenido en mercurio no lo hacen aconsejable. Si bien podrás comerlos ocasionalmente, es mejor que no formen parte de tu dieta habitual.

Azúcar: Pese a que no está suficientemente acreditado, sí que parece cuando menos posible, que un consumo elevado de azúcar durante el embarazo pueda desencadenar la aparición de diabetes gestacional. Mi consejo, si te apetece un dulce, cómetelo, pero no lo conviertas en hábito.

Comilonas: Aunque tu madre y tu abuela se empeñen en que tienes que comer por dos eso no es así. Es cierto que hay que aumentar la ingesta de calorías durante la gestación, pero no es bueno pasarse. El sobrepeso durante el embarazo puede complicar mucho el parto e incluso provocar problemas de preeclampsia (tensión arterial alta) y todos los asociados a esta dolencia. Lo ideal es hacer 5 comidas al día y llevar una dieta variada sin pasarse ni quedarse corto. En breve publicaré varias dietas adaptadas a cada trimestre de gestación.

Agua “cruda”, alimentos “puros” y demás modas sin control sanitario: El embarazo no es el momento para instalar un huerto casero y ponerse a hacer experimentos, ni para empezar a beber agua de los arroyos. Aléjate de las modas de los alimentos “sin modificar”, NO TIENEN NINGÚN BENEFICIO y sí que aumentan considerablemente el riesgo de contraer alguna de las muchas infecciones que hemos visto y unas cuantas más de las que si hoy en día casi ni hemos oído hablar es por el tratamiento sanitario de los alimentos y del agua que consumimos.

Pese a esto muchas mujeres te dirán que ellas comieron de todo durante su embarazo y no les paso nada. Claro, este tipo de infecciones son muy poco frecuentes por eso lo más probable es que no ocurra nada, pero eso no quiere decir que no pase y como hemos visto las consecuencias pueden ser muy graves. Otro argumento que me encanta es el de que antes se comía de todo y no pasaba nada. Suena muy bien, pero es ABSOLUTAMENTE FALSO. El tratamiento del agua y los controles sanitarios han hecho que la incidencia de enfermedades como el cólera, la tuberculósis, o la disentería haya descendido hasta prácticamente desaparecer en España y es que, por mucho que digan los nostálgicos, tanto la morbilidad como la mortalidad de las infecciones alimentarias eran mucho más altas antes que ahora (lo que pasa es que antes no existía Internet).

Personalmente creo que no pasa absolutamente nada por estar 9 meses sin comer los alimentos no recomendables o crudos, siguiendo las medidas higiénicas básicas para minimizar las posibilidades de contagio y cuidando nuestra alimentación. No merece la pena arriesgarse y el esfuerzo que hay que hacer tampoco es que sea muy grande (lo más difícil es estar 9 meses sin comer jamón, pero lo puedes congelar dos días, sigue estando riquísimo!!).

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